Receta: kanelbullar, o rollos de canela suecos

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El 4 de octubre es un día importantísimo en Suecia: se celebra el kanelbullens dag. O, lo que es lo mismo, el día del bollo de canela, ese dulce escandinavo que aquí solemos conocer más como rollo de canela. En realidad es una celebración muy reciente, que se instauró por primera vez en 1999, pero como comprenderéis no le ha costado nada conseguir popularidad y que se celebre a lo largo de todo el país.

Mucha gente aprovecha para hacerlos en casa siguiendo las recetas de rollos de canela familiares, pero para quienes no tienen tiempo, ganas, o habilidades reposteras, la mayoría de bageris preparan hornadas inmensas de estos bollos (algunas es lo único que ponen a la venta ese día), amplían su horario de apertura o incluso los venden a precios especiales. Y no es que los suecos necesiten de muchas excusas para ponerse a comer rollos de canela, pero no es extraño ver larguísimas colas de gente esperando para comprar. Hay que imaginárselo un poco como si fuera un Black Friday de los rollos de canela.

Y aunque en Madrid también tenemos algunos sitios donde tomar rollos de canela, desde luego estamos muy lejos del nivel de los suecos. Por eso, aprovechamos esta ocasión para compartir nuestra receta de rollos de canela, una receta que hemos ido perfeccionando con los años hasta conseguir que sean lo más parecidos a los que podríamos comer en Suecia. ¡A cocinar!

(Esta receta está basada en la de Magnus Nilsson en The Nordic Baking Book y esta de Silvia Palma).

Ingredientes

Para la masa:

  • 200 g de mantequilla
  • 650 ml de leche
  • 70 g de levadura fresca
  • 200 g de azúcar
  • 600 g de harina normal
  • 600 g de harina de fuerza
  • Una pizca de sal
  • 1 cucharadita de canela
  • 2 cucharaditas de cardamomo molido

Para el relleno:

  • 240 g de mantequilla en pomada
  • 2,5 cucharadas soperas de canela en polvo
  • 1 cucharadita de cardamomo molido
  • 120 g de azúcar

Para decorar:

  • 1 huevo
  • Azúcar perlado

Nota: con estas cantidades salen unos 30 rollos de canela. Nosotros solemos preferir hacer tantos porque, ya que nos ponemos y llevan su tiempo, al menos que cundan. Pero también hay que tener en cuenta que al cabo de un par de días se empiezan a poner duros, así que si veis que tantos van a ser demasiados, mejor hacer la mitad o congelar unos cuantos.

Preparación

Lo primero, derretimos la mantequilla en un cazo y añadimos la leche hasta que alcance una temperatura de unos 37 ºC (la temperatura corporal, vamos). Quitamos del fuego y desmenuzamos la levadura fresca en el cazo, removiendo para que se disuelva bien.

Pasamos la mezcla a un bol (si tenéis batidora eléctrica tipo KitchenAid, mucho mejor) y añadimos el cardamomo, la canela, el azúcar y la sal. Añadimos la harina en pequeñas tandas y amasamos con el amasador de la batidora durante unos 10 minutos, o hasta que la masa quede lisa y suave. Se puede hacer también a mano perfectamente, lo único que quizá lleve un poco más de tiempo. Tapamos el bol con un paño limpio y dejamos reposar durante media hora más o menos para que duplique su volumen. Lo ideal es dejarlo cerca de una fuente de calor (un radiador, por ejemplo, o cerca del horno) para que crezca más rápido.

Mientras tanto, vamos mezclando todos los ingredientes del relleno hasta que formen una pasta uniforme. Si cuando terminéis la masa aún no ha doblado, podéis guardar el relleno en la nevera, pero acordaos de sacarlo antes de empezar a extender la masa para que le dé tiempo a atemperarse o será imposible de extender.

Una vez que la masa ha doblado, enharinamos la superficie de trabajo y, con un rodillo, extendemos la masa hasta que forme un rectángulo bastante grande. Calculad para que tenga alrededor de medio centímetro de grosor y sea uniforme; es importante que no sea muy grueso pero tampoco demasiado fino. Una vez hecho, extendemos el relleno por toda la masa, que quede bien repartido. Es mejor ir añadiendo poco a poco, porque si nos pasamos con el relleno será más difícil dar forma a los bollos.

Ahora aquí hay dos opciones: enrollar la masa sobre sí misma, para luego ir cortándola y que los bollos queden con forma de rollo (así, link), o hacer cada bollo uno a uno, dándoles una forma parecida a un nudo, que es la que nosotros solemos preferir. Para esta última, doblamos la masa por la mitad y la cortamos en tiras de algo menos de 2 cm ancho. Cada una de esas tiras se vuelven a cortar por la mitad, pero sin llegar al final del todo. Cogemos los dos extremos y los trenzamos, para luego enrollar la trenza sobre sí misma (abajo os dejamos un vídeo que probablemente servirá de más que cualquier explicación). El primero os costará un poco, pero enseguida se coge práctica.

Según se vayan formando, los vamos poniendo en una bandeja con papel de horno, donde tendrán que reposar otra media hora tapados con un paño. Mientras, ponemos a precalentar el horno a 240 ºC.

como hacer bollos de canela

Pasado ese tiempo, pincelamos los rollos de canela con huevo batido y espolvoreamos un poco de azúcar perlado por encima. El azúcar perlado no siempre es fácil de encontrar aquí, así que podéis omitirlo: su función es meramente decorativa, pero el huevo sí hará que los bollos queden brillantes y con un color muy bonito.

Hornear durante 10 minutos, o hasta que veamos que empiezan a tener un color dorado oscuro. Una vez los dejéis enfriar un poco, nuestro consejo es tomarlos con una taza de café: os hará sentir como si estuvierais de fika en plena Suecia.

rollos de canela sin salir de casa
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