Panic: tradición panadera en Conde Duque

Ya conocíamos el pan de Panic (C/ Conde Duque, 13), habíamos oído hablar maravillas de él, se nos había caído la baba al pasar por su escaparate y lo habíamos probado en los locales que lo compran (las tostadas que hacen en Hola Coffee con su pan de molde nos vuelven locos), pero todavía no nos habíamos llevado uno a casa. Hasta ahora.

Empecemos por el principio: en Panic no hacen un pan cualquiera. Se trata de una panadería artesanal y ecológica donde quieren recuperar el pan de verdad, sin más adornos ni florituras que el sabor de una masa de calidad y un horneado cuidado. Por ello no ofrecen una variedad enorme de panes, sino una selección de distintos tipos en los que ponen todo su cariño: base (pan blanco), integral, mezcla, semillas, espelta, centeno y dos tipos de barras (palos y chapata). Dos días a la semana tienen también pan de molde, pero conviene reservarlo. Además, de precio no están nada mal, aunque por supuesto es más caro que los panes precongelados y de supermercado a los que, por desgracia, estamos hoy en día acostumbrados. En Panic el pan va desde el 1,20 hasta los 5,70€, dependiendo del que elijáis, un precio inferior a muchas otras de esas panaderías presuntamente artesanas que luego no lo son tanto. Avisamos también de que el pan se les suele acabar todos los días antes del cierre y tiende a haber una cola de tres o cuatro personas, así que más vale ir pronto (o con reserva) pero con calma, y mientras podéis ver cómo amasan el futuro pan gracias al obrador a la vista.

Nosotros nos decidimos por el de espelta, de tamaño generoso y que dura unos cinco días.  La corteza es muy crujiente y con un riquísimo sabor a tostado (de hecho, los panes de Panic no son nada «blanquitos» y, aunque eso pueda parecer un defecto, es sólo que estamos muy mal acostumbrados, y ese tostado le da un sabor inigualable). Por otro lado, la miga es consistente y guarda todo el sabor de los cereales de los que está hecho. Si todavía conseguíais que el pan precongelado os supiera a algo, después de este os será imposible volver a comerlo y no pensar que estáis masticando una masa totalmente insípida.

Lo primero en lo que decidimos utilizarlo fue en hacernos unas tostas y nos dimos cuenta de que utilizar un pan de tanta calidad eleva a una verdadera delicia algo tan simple como eso. Así que la hagáis como la hagáis, lo más seguro es que esté buenísima, pero por si acaso necesitáis inspiración os dejamos con nuestras combinaciones preferidas: tomate y jamón (un clásico que no puede faltar); aguacate, queso feta y granada; y aguacate y huevo frito o a la plancha, con un poquito de pimentón por encima.

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