Obrador San Francisco: el olor a pan que invade La Latina

Han abierto hace apenas un año y ya son uno más del barrio. Tan sólo hay que acercarse para ver el constante paso de los vecinos a todas horas del día, que hacen que sus hogazas, pistolas, rollos de canela (de los que ya os hablamos en nuestra ruta del rollo de canela), cookies y todo lo que sale de su horno desaparezca en pocos minutos.  Y la culpa de esto la tienen Antonio y Juana, los padres de Obrador San Francisco (Carrera de San Francisco, 14).

Ya según vais acercándoos al pequeño obrador de La Latina sentiréis el intenso olor a pan recién hecho y podréis ver el espectáculo que es el equipo de panaderos amasando y elaborando artesanalmente cada uno de los productos, y es que en Obrador San Francisco quieren inculcar la cultura del buen pan: artesano, fermentado durante 24 horas con masa madre natural, sin levaduras y empleando materias primas de proximidad.

En su mostrador encontraréis un desfile de panes de todo tipo: hogazas de espelta con semillas, trigo, integral, centeno, pistolas (tened mucho cuidado porque nosotros nos comimos casi una entera antes de llegar al metro), pan de molde, pan de chocolate, pan para hamburguesas y las invenciones que se les van ocurriendo cada semana, como la hogaza de cerveza o el pan de cebolla y laurel infusionado en leche. Pero para saber bien qué tienen os recomendamos seguirles en Instagram, y en cuanto veáis un pan que os guste id corriendo al teléfono para reservarlo. Pero en Obrador San Francisco van más allá del pan, y por eso también elaboran cocas, panquemaos, rollos de canela y cookies que se convierten en una merienda irresistible.

¿Y del pan que os podemos contar? Pues que cada trozo es algo maravilloso. Con sabor intenso, poco ácido, y que aguanta perfectamente en el congelador (ideal para los que quieren abastecerse con varias hogazas para un par de semanas, aunque está tan rico que igual no dura tanto). Además, la corteza tiene un toque tostado y bien crujiente, mientras que la miga es increíblemente tierna.

Os advertimos de que probar sus panes y, sobre todo, ver a los panaderos trabajar con tanto mimo y cariño hará que a vosotros os entren también unas ganas terribles de poneros a hacer pan, así que tranquilos: hace poco han empezado a dar cursos en fin de semana para que también os convirtáis en unos expertos (o al menos lo intentéis, que igual al principio no os salen unos panes tan buenos como los suyos).

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