S!racusa: la pinsería americana [Cerrado]

[Local cerrado]

Da gusto ver una auténtica novedad en el panorama pizzero madrileño, o más bien deberíamos decir pinsero, porque en S!racusa (C/ Dr. Fleming, 23) encontraréis al antecesor de la pizza, la pinsa, junto a una carta llena de guiños a la cocina italo-americana que traspasa el papel y se materializa en el propio local.

Lo primero que llama la atención de S!racusa es el gran mural que decora su inmensa pared, que ocupa los dos pisos que tiene el local. Es un sitio perfecto tanto para una comida íntima —en las mesas pequeñas de la segunda planta— como para grupos de amigos, con una decoración divertida y muy pop, con carteles de conciertos y películas que forman un gran collage. Y lo segundo, que estamos en una pinsería americana para probar el probar el plato que dio origen a la pizza.

Un recorrido por S!racusa

De Sicilia a Nueva York es la definición perfecta de la carta, en la que encontramos alitas de pollo deshuesadas, costillares, lasaña de ragut, paninos, ensaladas de pasta y trece tipos de pinsas de las que mejor os explicamos más en cuanto lleguen a la mesa.

Tortilla in situ

Nos encanta cuando las preparaciones de los platos se hacen en la propia mesa por el espectáculo que representan, y sí, la tortilla in situ cumple al pie de la letra esta idea. Una gran bandeja con la sartén ardiendo y la tortilla casi lista sobre la que mezclan pasta de trufa, cebolla, parmesano, jamón de Parma y alcachofa. Toda una fiesta que entra por los ojos y por el paladar.

Spaghetti meatballs

Un platazo en toda regla que no os podéis perder y por el que merece la pena peregrinar como mínimo una vez al mes. Pasta acompañada de unas enormes albóndigas de ternera, champiñones y bañados en salsa bechamel de cardamomo. La foto ya habla por sí sola y nosotros estamos salivando sólo de volver a pensar en ellos.

Pinsa

Pasamos a la estrella de la carta y la razón de ser de S!racusa, la pinsa, que como veis es bastante grande así que lo ideal es pedirse cada mitad de un sabor para compartir. ¿Y qué es la pinsa? Pues es algo que se encuentra a medio camino entre una pizza y una focaccia. Se trata de una masa ovalada y alargada elaborada con harinas vegetales de soja, trigo y arroz, aceite de oliva y con una fermentación de 72 horas, mientras que la pizza se hace simplemente con harina de trigo, agua y sal, aunque luego también se deja fermentar. El resultado final es una masa mucho más sabrosa, con la corteza más liviana y aireada que la hace muy ligera a la hora de comer. Además se digiere mejor que la pizza, así que os evitaréis salir sintiéndoos muy pesados.

Nosotros pedimos mitad de pastrami, mitad de 5 formaggi. La pastrami lleva, como su propio nombre indica, pastrami. Pero para darle un toque diferente y más original incluye mojo verde, polvo de alcaparras, sardina ahumada, cebolla morada y naranja en vinagre. Esta combinación tan extraña de ingredientes da como resultado un sabor curioso y diferente, pero que sólo recomendamos a los más atrevidos. Pasamos a la otra mitad de la pinsa y nos encontramos con una mezcla más tradicional de mozzarella, scamorza, parmesano, gorgonzola, provolone y cebolla blanca. Una opción para los adictos al queso y que por supuesto está riquísima.

Tarta tibia de Nutella

¿Queda hueco para el postre? Pues sí, porque no nos podemos resistir a una tarta de chocolate, y mucho menos si se acompaña con una bola de helado de vainilla de Madagascar de Tötö. Corteza crujiente, un sabor suavecito de la Nutella que es ideal para los que no nos queremos empalagar y sin ser excesivamente dulce. Salimos de S!racusa con un buenísimo sabor de boca y deseando volver.

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