Nina Pasta Bar: esencia italiana con toques castizos en el Rastro

Os vamos a desvelar uno de nuestros mayores secretos de los últimos meses, porque desde que descubrimos este restaurante italiano en el corazón del Rastro hemos vuelto varias veces a comer su impresionante pasta carbonara (la mejor que hemos probado en Madrid hasta la fecha). Os hablamos de Nina Pasta Bar (C/ Santa Ana, 21), nuestro crush del 2019 y del que después de ver las fotos y leer todo lo que os vamos a contar querréis ir volando.

Este restaurante italiano de La Latina enamora la mirada y el estómago con su propuesta italo-castiza. Nada más entrar os encontréis con una pequeña zona de barra junto a la cocina abierta, que invita a acercarse a cotillear todo lo que ocurre en sus fogones. Hacia el fondo se extiende la zona de mesas en un ambiente algo rústico y muy íntimo que lo hace perfecto para una cena romántica en Madrid. Mención aparte el servicio, que son un encanto, empezando por Adriana, la dueña y artífice de Nina Pasta Bar que con este local homenajea a su abuela Nina, de quien recupera sus recetas y su forma de cocinar, y que aparece retratada al fondo del local junto a una bicicleta.

Un recorrido por Nina Pasta Bar

Carta sencilla, como a nosotros nos gusta, que se divide en antipasti, pasti y postre. Como os decíamos, la esencia es italiana pero encontraréis pequeños guiños a la cocina castiza como los gnocchis bravos con salsa brava, o el ragú capote en el que emplean rabo de toro. Y ya que hablamos de los ingredientes, en Nina Pasta Bar cuentan con auténtica materia prima italiana. Parmigiani Reggiano de la provincia de Reggio Emilia, pastas de Benevento y Módena, de donde traen la pasta fresca, y pecorino romano para hacer la carbonara como marcan los cánones de la capital del país de la bota. A esto le sumamos que el resto de ingredientes son del barrio (productos frescos del Mercado de La Cebada y pan de Panifiesto). Todas estas maravillas gastronómicas nosotros las acompañamos siempre con una cerveza, y en esta casa os recomendamos probar la Birra Ichnusa no filtrada, que traen desde Cerdeña. Por cierto, los domingos, coincidiendo con el Rastro, la carta desaparece y ofrecen una selección de unos pocos platos.

La carbonara, el plato estrella

Este plato fue el que nos hizo conocer Nina por primera vez, puesto que un amigo siciliano nos lo recomendó como «una carbonara perfecta, justo como debe ser», y desde luego va catapultada a ser una de las mejores de Madrid.  Sigue fielmente la receta romana, con spaghetti, huevo, pecorino romano y guanciale, todo emplatado en una pequeña torre y con una textura cremosa. Además, ofrecen también una versión vegetariana (un punto muy a su favor).

Ragú capote, la receta familiar con toque castizo

La máxima expresión de la cocina italo-castiza la encontramos en este plato de papardelle al huevo con ragú de rabo de toro, que cocinan lentamente para elaborar una boloñesa con la carne desmenuzada. Un plato cargado del carácter y potencia que le da el rabo de toro.

La fresca, con burrata de Puglia

Pasta caserecce con tomate, albahaca y coronada con burrata de Puglia. La mezcla es explosiva y al cortar y mezclar la burrata con el resto de ingredientes encontraréis un plato muy sencillo, pero único.

Los fuera de carta: croquetas de parmesano y gnocchi de calabaza

En Nina Pasta Bar hay que estar muy atentos a los fuera de carta porque podréis encontrar verdaderos platazos. Ejemplos de ello son las generosas croquetas de parmesano (de las que es mejor pedir la ración entera porque son un vicio), o los gnocchis de calabaza con guanciale y amaretto (deliciosos).

Chocolate con churros

Como dicen los italianos: dulcis in fundo, lo dulce al final. El primer postre que os recomendamos es la italianización del chocolate con churros, solo que en vez de ser chocolate caliente lo encontraréis en forma de deliciosa bola de helado.

Gelato de amarena y amaretto

El segundo son las dos contundentes bolas de helado de vainilla y mascarpone, con cerezas confitadas y galleta amaretti. Y dicho todo esto, nos vamos corriendo a reservar mesa otra vez porque escribiendo el post ya nos ha dado antojo de Nina.

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