Guía para comerse Oporto

A finales de agosto nos fuimos de viaje a Oporto, una de las ciudades que más de moda se ha puesto en los últimos años, y no sólo por lo fácil que es encontrar un vuelo baratísimo desde Madrid, sino porque es preciosa y además se come genial (y también muy barato). Así que, como no podía ser de otra manera, os traemos una serie de recomendaciones de la larga lista de sitios que queríamos probar. Y un mapita, por supuesto, para que encontréis todos los lugares.

1. Desayunos y meriendas

O Diplomata (Rua de José Falcão, 32)

Tortitas, tortitas y más tortitas. O Diplomata es sin duda la casa en Oporto de esta comida, y lo bueno es que eres tú el que las va haciendo a tu gusto. Diferentes tipos de masas (normal, de avena, con chocolate, arándanos…), toppings (siropes, Nutella, yogur griego…), frutas, helado o ingredientes crunchy (Oreo, Kit Kat, granola…). Eliges todo lo que quieras que vaya sobre tus tortitas y se irá sumando el precio, aunque si lo prefieres también tienes opciones de brunch más cerradas que van desde los 6 hasta los 10€.

Café Progresso (Rua Actor João Guedes, 5)

Dicen que es el café más antiguo de Oporto —el pasado 24 de septiembre celebró su 118º cumpleaños— y hace unos meses renovó su imagen por completo para convertirse también en uno de los más bonitos, con una estética muy moderna. Aunque por la zona en la que está puede parecer un poco atrapa-turistas, sirven café de especialidad y merece la pena pasarse alguna mañana a probar uno de sus ricos desayunos. Eso sí, como suele ocurrir con este tipo de cafés, el precio es un poco más elevado que la media de Oporto.

Café Candelabro (Rua da Conceição, 3)

Café Candelabro es el sitio perfecto para una comida ligera o para pasar una tarde con un par de amigos o en pareja, tomando un café, una copa de vino o una cerveza artesana. Mantiene la esencia del negocio anterior, una librería, por lo que los libros —algunos se pueden comprar—, las máquinas de escribir y las estanterías de madera oscura forman gran parte de su decoración y ayudan a construir su ambiente tranquilo.

The Coffee Room (Largo dos Loios, 89) [CERRADO]

En julio de 2016, la tienda de moda y calzado The Feeting Room se dio cuenta de que algo faltaba en Oporto, y decidieron introducir la corriente del café de especialidad que se extendía por Europa directamente en la segunda planta de su local, fundando así The Coffee Room. En una gran mesa común y otra un poco más pequeña, podréis disfrutar de sus riquísimos cafés provenientes de tostadores locales, y de la selección de tartas y bizcochos que hacen allí mismo.

Rota do Chá (Rua Miguel Bombarda, 457)

Al final de esta calle llena de galerías de arte se encuentra Rota do Chá, un pequeño oasis de tranquilidad en el que podréis descansar después de un largo día caminando por Oporto (y sus cuestas). Aunque más vale que os guste el té, porque aquí es su especialidad y tienen tantas variedades que su carta parece más bien un libro de texto, en el que los tés están ordenados por países y cuentan la historia y propiedades de cada uno, para ayudar a decidir si os veis abrumados entre tanta cantidad. Para acompañar el té tienen tartas hechas por ellos y, si el tiempo lo permite, podréis disfrutarlo todo en su precioso jardín.

Santini (Largo dos Lóios, 16)

Guardábamos muy buen recuerdo de haber probado los helados de Santini en Lisboa hace bastantes años, así que cuando descubrimos que también tienen un local en Oporto lo apuntamos directamente en nuestra lista de imprescindibles. Se fundó en 1949 como una heladería familiar y artesanal, y durante este tiempo ha ido creciendo hasta tener cinco locales repartidos por Portugal, manteniendo en todos ellos una estética roja y blanca muy característica, y por supuesto su elaboración artesanal. Sus helados van desde los sabores más clásicos hasta otros más innovadores, y también tienen una selección de pastelería para acompañarlos. Un detalle a tener en cuenta: se elige el tamaño y se paga primero, y luego se escogen los sabores en el mostrador de helados, donde ya te lo sirven.

Gelateria Sincelo (Rua de Ceuta, 54)

Otra heladería que no nos podíamos perder. Sincelo abrió sus puertas por primera vez en 1980 y, aunque ha renovado su imagen desde entonces, mantiene parte del mobiliario y la estética de la época. Tienen una gran cantidad de sabores, todos ellos artesanales y hechos en su obrador en Oporto, y además ofrecen sus especiales: una serie de copas o conos enormes con distintas combinaciones de helados.

Chocolataria Equador (Rua Sousa Viterbo, 101)

Traen el cacao de Santo Tomé y Príncipe, y sus tabletas de chocolate van desde sabores tradicionales como la de chocolate negro con naranja, a otras que no estamos tan acostumbrados a ver, como la de chocolate con leche y arroz crujiente, chocolate negro con curry o la estrella: con vino de Oporto. Además, sus envoltorios son tan bonitos que no sabréis si elegirlo guiándoos por los sabores o el diseño y, a pesar de que las tabletas no son baratas, también ofrecen catas de chocolate y vino a un precio bastante asequible. Tienen dos locales más por la ciudad, siendo este el más reciente (tanto que aún ni aparece en su web).

2. Almuerzos y cenas

Café Santiago (Rua de Passos Manuel, 226)

Estaba claro que no nos íbamos a ir de Oporto sin probar una francesinha y, tras un largo proceso de selección, finalmente nos decidimos por la del mítico Café Santiago. Suele estar siempre bastante lleno y no admite reservas, así que lo mejor es ir con tiempo y esperar hasta que quede una mesa libre (tienen un sistema de turnos muy eficiente). La francesinha es una bomba de salchicha, carne, longaniza, jamón dulce y mortadela entre tres rebanadas de pan muy ligeramente tostadas, y todo ello recubierto de huevo frito y queso, bañado en la salsa secreta de la casa y rodeado de patatas fritas. Aunque al principio asuste un poco, el resultado es una maravilla: está tan rica que, si no llenara tanto, querrías repetir tres veces.

Flor dos Congregados (Travesía dos Congregados, 11)

En una callejuela sin salida se encuentra este restaurante, que guarda uno de los secretos de Oporto que más merece la pena descubrir: el terylene. Se trata de un bocadillo de jamón ahumado y lomo de cerdo marinado en vino, ajo, tomate, romero, orégano y guindilla durante 20 horas, que luego es cocinado durante más de tres horas. La carne queda totalmente impregnada de sabor y tan tierna y suave que prácticamente se deshace en la boca. Nosotros comimos también los bolinhos de bacalhau y la carrillera que, aunque también estaban muy ricos, nada iguala la delicia del terylene.

Trasca (Rua de Trás, 16)

En nuestra primera noche en Oporto conocimos esta típica taberna portuguesa, en donde pudimos probar algunas de las especialidades culinarias de la ciudad. Lo típico aquí es pedir varios platos para compartir e ir picando. Nosotros probamos la alheira (una salchicha hecha con pan además de con la carne), acompañada de huevo al horno y espinaca, y el folhandinho (una masa de hojaldre rellena de queso Serra da Estrela y mermelada de calabaza), que estaba para morirse de rico. Terminamos con una tarta de chocolate y leche condensada que nos recomendaron muy acertadamente.

Ó Maria (Rua da Conceição, 106) [CERRADO]

Si en Oporto son típicas las francesinhas, en Ó Maria lo que se comen son mariazinhas, unos mini bocadillos de diferentes panes y rellenos. Son ideales para hacer una comida ligera acompañando una cerveza artesana (recomendamos la Musa) o para pedir varias y hacer un almuerzo diferente. Además, por muy buen precio tendréis dos o tres mariazinhas acompañadas de la crema del día o chips caseros de patatas.

Shiko (Rua Sol, 238)

Quizá al viajar a Oporto lo que menos os esperáis es acabar comiendo sushi, pero esta tasca japonesa merece sin duda una visita de todo el que pase por la ciudad. Aunque se pueden pedir platos por separado, lo mejor es pedir alguna de sus distintas opciones de menú para así probar más variedad. Nosotros pedimos un menú del día (que en nuestro caso era tori katsu, con sopa de miso y bebida) y un menú sushi, que incluye doce piezas de sushi más la bebida. Absolutamente todo estaba delicioso y si algún día volvemos a Oporto está claro que pasaremos de nuevo por aquí.

3. De copas y cervezas

Galeria de Paris (Rua Galeria de Paris, 56)

Un lugar animado y con música en directo, aunque sin duda lo que más llama la atención es su decoración: una lámpara hecha con trompetas, un coche colgando de la pared y millones de juguetes adornando las vitrinas. Lo mejor es visitarlo de noche para tomar una copa de vino de Oporto, aunque hay que tener en cuenta que también sirven cenas y que suelen dejar solo unas pocas mesas libres para los que simplemente quieran beber algo.

A Fábrica da Picaria (Rua da Picaria, 72)

Abierta desde hace poco menos de un año, esta cervecería artesanal es el lugar perfecto para relajarte y tomarte una cerveza tranquilamente en su terraza. Se puede elegir entre las dos opciones de cerveza elaborada por ellos (rubia o tostada) o varias internacionales. También hay cosas para picar o, si apetece algo más contundente, un par de hamburguesas a muy buen precio.

Armazém (Rua de Miragaia, 93)

Apartado del centro de la ciudad y pegado al Duero se encuentra este espacio en el que podréis perderos por sus pasillos mientras buscáis objetos antiguos. Y para terminar, o simplemente para descansar un rato después de patearte la ciudad, nada mejor que su terraza o sus mesas grandes en el interior para tomar una cerveza y unos petiscos.

Calles para salir de copas

Si os quedáis con ganas de seguir conociendo la noche en Oporto, hay dos calles que recomendamos por la cantidad de sitios que hay para tomar copas, escuchar música en vivo o bailar, y que además están muy cerca la una de la otra: Rua Galeria de Paris y Rua do Cândido dos Reis.

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